Bioeconomía en Ecuador: Gira presidencial Estados Unidos, 2014

El presidente Ecuatoriano Rafael Correa (Ph.D. en Economía, University of Illinois, Urbana-Champaign) culmina la primera semana de una gira en Estados Unidos, acompañado por el Secretario de Educación Superior Ciencia y Tecnología, Econ. René Ramírez y el Gerente de la Empresa Pública Yachay, M.Sc. Héctor Rodríguez. En Abril 9 el primer mandatario visitó el Wyss Institute en la Universidad de Harvard, y el Media Lab del Massachussets Institute of Technology, instituciones reconocidas a nivel mundial en el ámbito de la investigación científica aplicada.
Quizá lo más interesante fue la visita del Presidente Correa a los laboratorios del Dr. Scott Strobel en la Universidad de Yale. Desde 2008, el Dr. Strobel ejecuta una minuciosa exploración de la diversidad y potenciales aplicaciones de organismos endófitos aislados de la Amazonía Ecuatoriana. En la Universidad de Yale el Dr. Strobel introdujo la charla del  Presidente Correa: “Transformacion científica y tecnológica del Ecuador” con las siguientes palabras: “Estudiantes de la Universidad Católica del Ecuador y de Yale se enamoraron de la investigación de campo en el Ecuador…”

El primer mandatario recalcó el valor del Parque Nacional Yasuní como un tesoro de biodiversidad para el mundo. Resaltó además el compromiso del gobierno Ecuatoriano con la implementación de una “economía del conocimiento”, primeramente a través de una inversión sin precedentes en educación, investigación científica y tecnología. Por ejemplo, Rafael Correa enfatizó la inversión del gobierno en infraestructura pública, 15% del PIB, y en educación superior, 2% del PIB, que hoy permite a ~8000 Ecuatorianos prepararse en universidades internacionales para luego robustecer el sistema educativo del país. Rafael Correa también enfatizó las asimetrías existentes en la distribución de costos-beneficios en el contexto del desarrollo regional, específicamente el costo de la contaminación ambiental, el cambio climático y el sistema tradicional de patentes para el Ecuador, versus los beneficios relacionados a la provisión de servicios ecosistémicos por parte de países de la cuenca Amazónica, región que regula cíclos hídricos y clima globales y que alberga la más alta concentración de diversidad biológica en el planeta.

En ese sentido la única pregunta del Dr. Strobel al primer mandatario se refirió al fin de la iniciativa Yasuní ITT en 2013, la propuesta de dejar bajo tierra 20% de las reservas petroleras del Ecuador para evitar la transferencia de 407 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, a cambio de compromisos financieros internacionales en el rango de los US$4 mil millones.

No existió, sin embargo, una presentación detallada de la forma en la que la inversión pública se transformaría en una fuente de ingresos significativos para la economía Ecuatoriana, pregunta crucial considerando que los recursos petroleros no pueden garantizar esos ingresos en el largo plazo. Al respecto, Ecuador debe considerar las disímiles experiencias de Colombia y Brasil en el area de descubrimiento y aplicación de recursos biológicos. En base a esa reflexión Ecuador debe efectivamente articular la inversión pública en investigación científica con la generación de productos y servicios para el mercado global. Colombia y Brasil han diferido en las estrategias adoptadas para explorar el potencial de sus recursos biológicos, genéticos, particularmente. Colombia le apuesta a un aperturismo mercantil tradicional enfocado en la comercialización de la biodiversidad como recursos materiales, no como información, con un énfasis en la protección de propiedad intelectual a través de patentes. Destaca en el contexto global, la colaboración del Parque de la Creatividad con el grupo Synberc de los Estados Unidos. Brasil, por otro lado, actualmente revisa un sistema hiperproteccionista que prioriza el acceso e investigación a cargo de profesionales brasileños, lo que dificulta la colaboración internacional en investigación, y la comercialización global de cualesquiera tecnología desarrollada. En éste sentido, Ecuador debe buscar mecanismos propios que incentiven el intercambio activo de información, materiales, técnicas y tecnología mientras robustecen el aparato educativo y tecnológico a nivel doméstico. En ese contexto, dada su pequeña pero extremadamente rica geografía, Ecuador debe explorar el potencial de los mecanismos de intercambio abierto para evitar la tragedia de los comunes, por depredación e ignorancia, y la tragedia de los anticomunes, por la enajenación de recursos usando patentes.
Por ejemplo, la formación académica tradicional en la Escuelas del Milenio, podría enmarcarse en una exploración dirigida de la biodiversidad del Ecuador; el resultado de éste trabajo puede publicarse en revistas científicas. No sería la primera vez que niños de una escuela primaria publican y queda tanto que descubrir! Simultáneamente, el intercambio abierto y activo de información, materiales, técnicas y tecnología del cual se valen grupos locales de biotecnología casera alrededor del mundo, ejecutado en el contexto de uno de los países más biodiversos del mundo, materializa promesas de democratización cognitiva, como aquella que condujo a la revolución informática. Los mismos medios de intercambio facilitarían la colaboración de investigadores Ecuatorianos y extranjeros interesados en explorar la biodiversidad del Ecuador como fuente de soluciones que cubren desde farmacéutica hasta biocombustibles. El resultado sería un sistema de generación de conocimiento que se autosustena y enriquece a largo plazo, y que aprovecha inteligentemente la diversidad única del Ecuador.

El momento no puede ser más oportuno. América del Sur se perfila como una potencia mundial en el sector de investigación y desarrollo en biotecnología. En Brasil, Amyris utiliza ya plataformas de producción biológica para la síntesis a gran escala de diesel renovable, y recientemente junto a BASF anunció colaboración enfocada al desarrollo y optimización de cepas industriales. Por otro lado, Europa a través del MIRRI inaugura la primera plataforma continental para el intercambio y aprovechamiento de microorganismos. Tras la compra de Agradia, por otro lado, Monsanto, anuncia su entrada a la comercialización de microbios para la producción agrícola, y recientemente junto a Novozymes forma BioAg Alliance para el descubrimiento, desarrollo y comercialización de las primeras cepas comerciales. A su vez, la Unión Internacional para la Conservacion de la Naturaleza anuncia desde Quito el reporte “Acceso a Recursos Genéticos en América Latina y el Caribe: Investigación, Comercialización y Cosmovisión Indígena”.

Quedan por resolverse los mecanismos precisos a través de los cuales los países de la cuenca Amazónica, los más biológicamente diversos del planeta, aprovechan estas coyunturas para cimentar finalmente una economía del siglo XXI que más allá de ser netamente extractivista y devastadora en el largo plazo, aproveche racionalmente los recursos únicos de la regíón para garantizar un desarrollo auténtico y sostenible para generaciones futuras.

P1020522

 

Anuncios