¿Gen-ética es posible?

Gen-ética: un tema polémico, no exclusivo de los científicos

Siendo el Ecuador un país megadiverso es extremadamente importante que los ciudadanos conozcamos los aceleradísimos avances de la biotecnología y las implicaciones de tales avances en la vida actual y futura.

¿Es que la ciencia es posible sin ética?

El proyecto Genoma Humano plantea la identificación de un mapa cromosómico y genético capaz de orientar la actividad científica hacia el mejoramiento y prolongamiento de la vida humana. Sin embargo, generó más preguntas que respuestas. Por un lado iluminó el nivel de identidad genética compartida entre todos los seres humanos, pero decepcionó al no ofrecer respuestas definitivas en torno a la relación entre genotipo y condición física (enfermedades, capacidad intelectual, esperanza de vida, etc.). El proyecto Microbioma Humano, similarmente, busca descifrar la identidad genética de los trillones de microorganismos que habitan el cuerpo humano. El descubrimiento de este conjunto de microorganismos es equivalente al descubrimiento de un nuevo órgano: en cada ser humano existen alrededor de 10 células microbianas por cada célula humana y 100 genes microbianos por cada gen humano. En definitiva, más que humanos somos un ecosistema microbiano ambulate edificado sobre el andamio de un homínido avanzado. Lo interesante fue que éste fenómeno de simbiosis no se limita a los seres humanos. Todo ser viviente tiene un microbioma y como consecuencia se habla y estudia ya el microbioma de plantas y animales, además del Microbioma Terrestre, es decir la identidad genética de los trillones de microorganismos que hacen posible la vida en el planeta Tierra.

En 2014 se presentaron resultados del microbioma de los Shuar en Ecuador, de la forma en la que la tradicional chicha contribuye al establecimiento de una identidad genética, y del potencial terapéutico de tal microbioma en países industrializados.

La manipulación genética de plantas y animales se ha practicado por miles de años para mejorar semillas y especies y para aumentar la producción de alimentos. En el caso de animales fue notoria la clonación de la oveja ‘Dolly’.

Si la genética en organismos complejos parece fenomenal, los avances en biotecnología microbiana son realmente espectaculares. Ahora podemos, por ejemplo,  identificar una planta con potencial farmacológico, secuenciar su genoma y producir el agente terapéutico utilizando levaduras con la misma facilidad con la que hemos producido cerveza y vino por miles de años. Este nuevo modelo de producción, la bioproducción, no se limita a la morfina, por ejemplo, sino también a la producción de combustibles.

¿Gen-ética es posible?

El mapa de los genes microbio-humanos está prácticamente elaborado. ¿Existe un mapa ético? La respuesta es no porque la ética no puede medirse, o cuantificarse y como consecuencia no puede introducirse en cálculos científicos o de mercado. La pregunta, sin embargo, es válida ya que las nueva tecnologías de edición genética solo facilitan la capacidad de transformación genética y multiplican el poder de los científicos para alterar la vida sobre la Tierra. Se promete diseñar humanos con la misma facilidad con la que se diseñan computadores y se promete también transferir el valor de las reservas petroleras que se van agotando, hacia las reservas de biodiversidad que suplantarán muy pronto al petróleo como fuente de energía y materiales.

¿No es necesario un mapa ético para la ciencia? La polémica está definitivamente abierta.

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