Biodiversidad Aplicada

El valor de la biodiversidad (Ecuatoriana) es casi cero. Sin embargo, la tecnología actual nos permite aprovechar el recurso biodiversidad en formas impensables tan solo una década atrás. La biología sintética por ejemplo, permite diseñar el metabolismo de una levadura experimental para sintetizar medicamentos antimalaria, y precursores químicos de la morfina y heroína. En microbios, es posible producir combustibles y plásticos. La ecología sintética posibilita nuevas capacidades permitiendo diseñar comunidades biológicas capaces de ejecutar actividad industrial. La “nueva” biología, en otras palabras, pasa a ser una ciencia predictiva a ser una ciencia afín a la ingeniería con aplicaciones que apuntan explícitamente a la producción industrial independiente de petróleo.

En este contexto nuestro interés es contribuir con un cambio en la matriz productiva del Ecuador desarrollando aplicaciones/soluciones a partir de la vasta y virtualmente inexplorada biodiversidad Ecuatoriana. Desde genes hasta conocimiento ancestral, los ecosistemas del Ecuador constituyen un repositorio único de información. Nuestro objetivo es generar modelos de desarrollo sustentable que acoplen producción comercial y científica competitiva que se enfoque en etnomedicina, biotecnología y bioinformática para así contribuír con una una (re)valoración adecuada del recurso biodiversidad. El recurso biodiversidad es estratégico para Ecuador, y puede potencialmente constituír el eje de una economía del conocimiento centrada en educación, ciencia, tecnología y el aprovechamiento racional, sostenible y responsable de los recursos naturales.

El recurso petrolero en Ecuador llega a su fin y la agresiva fluctuación del precio del petróleo a nivel mundial comunica aquella realidad. La generación de gases invernadero, además, nos obliga a replantear una matriz energética directamente responsable del cambio climático. Pese a ello, el petróleo es todavía un recurso vital para la sociedad que conocemos: constituye una materia prima base para la producción industrial, y el recurso central de la economía global. Más de dos siglos después de la primera revolución industrial las consecuencias de una masiva transferencia de carbono desde el subsuelo hacia la atmósfera, y uno de los más tristes periodos de erosión biológica nos obligan a considerar la calidad de vida que dejamos para generaciones actuales y futuras. Por tal razón y dados los avances tecnológicos de los últimos años urge explorar mecanismos para desplazar a los recursos no-renovables de los sectores energético, productivo y económico.

En la última década, avances relacionados con la secuenciación y síntesis de oligonucleótidos, la biología sintética y la (bio)informática permiten concebir una exploración sistemática del potencial tecnológico de la biodiversidad del Ecuador, para articular el trabajo científico con una verdadera economía del conocimiento.

Los ecosistemas y saberes ancestrales Ecuatorianos han contribuído ya información comercial invaluable, y quedan por descubrir aplicaciones en bioenergía (bioelectricidad), bioproducción (plataformas biológicas de producción), urbanismo, ecología industrial (ver: Kalundborg), calidad ambiental y medicina, etc., etc., etc. La investigación científica del  capital natural y cultural único del Ecuador contribuiría con una economía basada en conservación y desarrollo sostenido, y no con la destrucción de los ecosistemas del Ecuador. Buscamos entonces generar información y experiencias que contribuyan a transferir el valor económico que hoy poseen los recursos no-renovables (cuya explotación históricamente ha destruído el Ecuador) hacia la (conservación, exploración y desarrollo sostenible de la) biodiversidad. En 2004, un acuerdo entre el Ministerio de Ambiente de Ecuador y Craig Venter, pionero en secuenciamiento genómico, producción de células con ADN sintético, y el desarrollo del lenguaje de comunicación computador-célula, permite el sampleo de microbios en las Islas Galápagos. El objetivo explícito de Synthetic Genomics, de Venter, es “crear soluciones comerciales genómico-centradas para revolucionar la industria”. En 2011, Scott Strobel reporta el descubrimiento de un hongo que degrada plástico, y en 2014 Ecuador inaugura su primera biorefinería piloto. La tendencia local y global es clara: (bio)conocimiento como motor de la innovación y el desarrollo.

Qué podrían descubrir generaciones futuras si les garantizamos acceso a >3.8 mil millones de años de experimentación natural y >4000 años de cultura ancestral?

Los gobiernos de EuropaEstados Unidos y Rusia no son ajenos a este potencial y le apuestan a la bioeconomía como motor del desarrollo para los próximos 30 años. “Este es el siglo de las ciencias de la vida” entonces, no constituye una exageración y en este contexto, América del Sur (y Ecuador) alberga una de las colecciones de información biológica más completas del planeta.

Con esta propuesta buscamos reconciliar el desarrollo industrial sostenible con la conservación del medio ambiente como fuente de futuros descubrimientos. Implementar una economía viva en Ecuador nos permitiría materializar una simbiosis entre desarrollo económico, y protección/restauración ambiental. El modelo Ecuatoriano podría convertirse, una vez más, en referente mundial promoviendo y robusteciendo colaboración científica a nivel local e internacional de una manera coherente con la dinámica interacción mercados-ciencia. Un pregunta importante: bajo qué condiciones se realizaría el intercambio de capital natural Ecuatoriano por capital tecnológico extranjero?

Estos antecedentes, más la inversión sin precendentes que la administración central del Ecuador realiza en telecomunicaciones, diversificación energética, ciencia y tecnología presenta una oportunidad muy interesante: Ecuador puede afrontar una era de cambio climático y extinción masiva con una propuesta seria para aprovechar inteligentemente la inigualable diversidad biológica de su territorio, o puede repetir su historia entregándose a una explotación irracional de recursos cada vez más escasos para encontrarse nuevamente diezmado y endeudado en el futuro.

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Una respuesta a “Biodiversidad Aplicada

  1. Pingback: 2014 y la bioeconomía en América del Sur | Libreria Metagenómica·

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